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Lo que podríamos perder con el cambio climático

Comer insectos comestibles y cuidar el ambiente, ¡todo en uno!

El cambio climático es evidente. Ya habrás escuchado que la población mundial crece y la esperanza de vida también, con lo que tendremos en el medio plazo necesidades de alimentación, espacio vital y demás que se multiplicarán mucho y con ello las consecuencias terribles sobre el medio ambiente…¡pero aún estamos a tiempo!

Vamos a hablar un poco sobre los beneficios para el medio ambiente del consumo de insectos comestibles, más específicamente de ese tipo de ganadería.

Y es que la cría de insectos comestibles, tanto si los destinamos a la alimentación humana como a la animal (food and feed) es una modalidad de ganadería, pero genera cantidades muy bajas de efectos perjudiciales al medio ambiente con relación a la (ganadería) tradicional.

Hablemos sobre  algunas curiosidades que hemos conseguido y dan una idea de las ventajas de la introducción de insectos comestibles en nuestra dieta, así como los alimentos que los contienen: harina de grillo, pasta con harina de tenebrios, snacks de grillo y otros muchos.

En la infografía que hemos creado ponemos una comparativa entre las diferentes formas de ganadería y su aporte de gases de efecto invernadero en detrimento de la atmósfera.

GENERACIÓN DE CO2 POR KILO DE ALIMENTO GENERADO POR TIPO DE GANADERÍA
GENERACIÓN DE CO2 POR KILO DE ALIMENTO GENERADO POR TIPO DE GANADERÍA

El modelo actual  genera enormes cantidades de CO2, necesita enormes extensiones de terreno y consume millones de litros de agua y alimento, creando una bomba de tiempo que va a explotar si no hacemos nada para cambiarlo.

Y es allí donde entran nuestros amigos los insectos comestibles, que nos ofrecen enormes beneficios alimenticios, pero con incidencias mucho menores en el medio ambiente y por tanto en el cambio climático.

Los insectos, al ser de sangre fría, no utilizan el alimento para mantener el calor corporal, lo que conlleva que su cría sea mucho más eficiente en la relación alimento consumido y generado. Lo podemos ver en la infografía de la izquierda.

Es importante matizar que la calidad de la proteína que genera un insecto está ligada a la calidad del alimento que se le suministra.

En cuanto a espacio hablamos de diferencias muy importantes, que podemos ver en la infografía de la derecha. Como dato interesante sabemos que en una hectárea podemos llegar a fabricar hasta 150 toneladas de harina de grillo.

No es ningún secreto que el agua es un bien escaso y debido a los estragos que sufre nuestro planeta cada vez lo es más.

En la comparativa que mostramos se observa la dramática diferencia entre los diferentes tipos de ganadería y sus consumos de agua. Como vemos, la cría de grillo, que dentro de los insectos comestibles es el que hemos elegido para hacer la comparativa, es drásticamente más ecológico.

 

El calentamiento global es una realidad que afecta a todos y está terminando con especies animales, creando serios problemas migratorios, cambios en la cosechas y muchos otros problemas que la ingesta de insectos comestibles puede aportar un granito de arena, al generar mucho menos CO2 en su modelo de ganadería.

En la infografía que hemos creado ponemos una comparativa entre las diferentes formas de ganadería y su aporte de gases de efecto invernadero en detrimento de la atmósfera.

Como hemos podido ver, las diferencias en el impacto que puede tener la ganadería de los insectos comestibles con respecto a los tipos tradicionales (de ganadería) es tremendamente menor.

Todo esto me lleva a pensar en que cuando como grillos para “matar el gusanillo” estoy cuidando el ambiente.

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